Hoy fue un día muy diferente, la familia estuvo en el jardín haciendo labores de limpieza y de embellecimiento del lugar.
Mientras yo podaba la maleza que se había acumulado por las lluvias tan abundantes, nuestro pequeño decidió salir a jugar al jardín con su juguete preferido – sí, aquel juguete del que les hablé en una publicación anterior-, además su mamá estaba pendiente de él y lo acompañaba con la miraba a todos lados.
En un instante, el pequeño se quedó observando unos diminutos insectos que se movían entre el pasto y la hierba. Le causaba mucha curiosidad, y más se sorprendió cuando se dio cuenta que saltaban si él acercaba demasiado.
Eso le causó mucha sorpresa y después de la primera impresión, le causó mucha gracia. Su mamá le explicó que eran unos lindos saltamontes o chapulines. Finalmente había conocido a los pequeños saltamontes del jardín, los cuales eran ágiles, rápidos y bonitos. Nuestro pequeño, definitivamente es un pequeño saltamontes.
Embelleciendo el jardín
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Día 464
Ver a mis padres me hace sentir muy feliz. Cambio y fuera
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Día 463
Hacer mucho ejercicio, corriendo de un lado a otro y subiendo y bajando es muy divertido
Definitivamente, siempre es agradable leer historias tiernas y lindas de mi hijo; sin embargo, por ser un pequeño que está aprendiendo a vivir, está de más comentar que en más de alguna ocasión, la experiencia no será placentera.
En esta ocasión, me toca contar que una vez que llegó por la tarde, mi pequeño estaba renuente a realizar algunas actividades. Como en algunas otras ocasiones, le pedí que levantara del suelo, unos objetos que lanzó al suelo.
En otras ocasiones, sin ningún problema, hubiera levantado el objeto que le solicitaba, pero en esta ocasión fue diferente. Se hacía el desentendido, como si nada pasara, simplemente deseaba hacer caso omiso a lo que se le pedía.
Le insistimos, y como la mayoría de los niños, pensó que llorando, solucionaría todo, y con ello olvidaríamos lo que le pedíamos. Para no hacer muy largo el relato, lloró, lloró, lloró y lloró…
El llanto duró en total cincuenta minutos -por momentos cambiaba de estrategia para ver si olvidabamos la situación- pero por más que lo intentó no lo logró.
Nos mantuvimos trabajando en equipo hasta que finalmente decidió compartarse como un buen niño. Sabíamos que era importante para su educación y vida futura insistir en que hiciera lo correcto, para no tener un pequeño malcriado en casa y sobre todo, fincar las bases para tener un buen ser humano útil a la sociedad.
¡ Sin duda es el inicio de una aventura llena de situaciones diferentes, pero todo sea por educarlo de manera adecuda !
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Día 459
Los perritos recién nacidos son preciosos y tiernos. Cambio y fuera
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Día 458
Caminar sobre el pasto es divertido, muy divertido, pero al inicio es díficil, pues parece que se mueve el piso. Pero no importa, es muy divertido. Cambio y fuera
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Día 457
El día de hoy el flujo nasal ha sido abundante. Realmente abundante. Cambio y fuera
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Día 454
Jugar en el jardín, con la tierra y las plantas es muy divertido, pero muy agotador. Cambio y fuera
El día de hoy corroboré que tenemos un niño de buen comer, mientras cocinaba, no perdía de vista la cazuela de la comida, fue paciente mientras vertía el alimento que desaba calentar, y al mismo tiempo emitía de su boquita ese sonido tan melodioso que me indicaba que antes de comer, ya se estaba saboreando la comida.
Sus ojitos no se despegaban de la cazuela, terminé de cocinar y muy atento esperó a que le sirviera en su plato. Se sentó junto a su mamá y empezó a comer con una sonrisa tan lidna en sus ojos. No había llorado, no se veían indicios de desesperación, solamente una alegría y satisfacción por estar probando un alimento que le encanta.
Me sorprendió, es de buen comer, definitivamente la genética no se equivoca, me recordó cuando estaba pequeño, y al igual que él, comía con singular alegría todo lo que me pusieran enfrente.
¡ Definitivamente, comer dejó de ser sólo una necesidad y al parecer se ha convertido en uno de los placeres de la vida para este pequeño niño!